FILOSOFÍA

TRIO es un sello de autocertificación participativa que nace como reivindicación de los valores tradicionales relacionados con el cultivo de la tierra, como forma de vida sostenible tanto para el ambiente como para los trabajadores y los consumidores finales y como respuesta a las contradicciones de las certificaciones oficiales que favorecen la gran industria alimentaria en un creciente conflicto de intereses entre certificadores y certificados.

La autocertificación TRIO quiere promover, a través de la transparencia y del autocontrol participado, la independencia del agricultor del agrobussiness y de los sistemas oficiales de certificación, dando visibilidad de forma libre y gratuita a su compromiso con el ambiente, con los trabajadores y los consumidores finales y revindicando la tierra como un “bien común” más allá de la categorías impuestas por el sistema actual que identifica la figura del productor y el consumidor como agentes independientes no relacionados.

La gran industria se ha adueñado de la terminología “green” (biológico, ecológico, orgánico, etc.) y de su imaginario colectivo de comida buena y saludable, expropiando de facto a los pequeños productores el derecho a que sus productos sean asociados a calidad, genuinidad, sostenibilidad etc…

El falso mito construido sobre el concepto “bio” por parte de las grandes corporaciones, esconde a veces un sistema agroalimentario que se basa en el sobre aprovechamiento de la tierra y de las personas y en una discriminación alimentaria según la cual se producen alimentos supuestamente saludables para unos pocos y comida nociva para los demás.

Existe gran desconocimiento por parte del público general de los requisitos específicos según los cuales un producto puede obtener las certificaciones oficiales de ecológico. Debido a la constante manipulación mediante las campañas de comunicación del lobby “green”, se asocia equivocadamente la palabra “bio” a saludable y sostenible. De hecho, la mayoría de la gente está convencida de que “bio” es sinónimo de ausencia de productos químicos y respeto por el medio ambiente.

El sistema actual de gran distribución, incluido el de los productos “bio”, no garantiza en absoluto la sostenibilidad económica de los pequeños y medianos productores, y está destruyendo con técnicas de guerra de precios (acopio de bienes y/o importación salvaje de productos de terceros países) la verdadera esencia y los valores tradicionales de subsistencia digna del mundo rural.